Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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Dr. Zenn
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MensajeTema: print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights]   print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights] Icon_minitime4th Junio 2014, 15:47

Quienquiera que pasará por esta ciudad cuando estos hechos se produjeran, que mande Mp y se una a la acción


Café, café, café y más café. Digna es esta bebida de dioses y noctámbulos, pináculo de la raza humana que desde siempre ha sabido exprimir lo mejor de cada planta y animal para entregarnos al hedonismo cognitivo...
Las paredes blancas de mi habitación privada pronto se llenan de monitores conforme salgo de mi quinto sueño reparativo, y monitorizo toda la actividad del mundo a través de la red humana. Veo una docena de televisiones en una docena de idiomas, un programa de cocina y pongo un videoclip de una humana de finales de los años 80.
Primer sorbo de mi taza de café inagotable, la cual teletransporta el líquido desde la cocina a cualquier hora con solo pulsar la "e" que viene rotulada en el recipiente.  (En la cual obviamente, pone Zen)
Por un segundo parpadean las luces de mis halógenos y me levanto quitándome mi bata/pijama, y poniéndome unos largos vaqueros, una camiseta con un gato que sonríe y otra bata de laboratorio. Despliego un teclado lleno de runas alienígenas y comienzo a dar instrucciones conforme miro la coyuntura económica de centroeuropa, al ritmo de "Girls Just Wants To Have Fun".
De repente una de las pantallas, en las que aparecía una huelga de trabajadores de una empresa Ucraniana recibe una actualización que se apresura a leer el presentador de turno en un perfecto ucraniano en la que comenta que los problemas se han arreglado debido a un misterioso inversor que ha retomado la actividad del negocio comprando la parte de los accionistas mayoritarios.  Me he preocupado de mandar un "volved al trabajo gandules" desde la directiva, así como un "tengan un buen día".
Trago largo de mi taza de café inagotable. La idea de patentarla se viene a mi cabeza a menudo, pero eso me convertiría en benefactor de la humanidad y me dejaría sin nada que regalar a la gente del departamento de informática por navidad.
  Cuando entran mis guardias me pillan tarareando "just want to have fuuuuun" en mitad de un bailoteo mientras escribo. No pueden reprimir una sonrisa en sus rostros curtidos, ni el leve temblor de una risa contenida, aun así sujetan los rifles laser reglamentarios contra el pecho... adoro a estos tipos.

-Marc, Enric... ¿qué se os ofrece? -les digo mientras doy otro largo trago a mi taza y me siento con el respaldo de mi silla de ruedas mirando hacia delante.

-Señor, estamos aquí para escoltarle, hoy es el funeral de Lord Rick.


Se tensa mi rostro, y la sonrisa perpetua finaliza. ¿Porqué lo maté si sabía que más tarde debía asistir a su funeral?. El maldito seguro que se está riendo en su tumba por haberme enviado una invitación a su funeral, pensando en lo mucho que odio ponerme esmoquin, y demás.

-Dadme un segundo por favor

Ambos se dan la vuelta mientras abro una pared, saco un traje armani negro a medida, una camisa blanca de ralph Lauren, colonia de Paco Rabanne, unos zapatos gucci de piel negros y un hermosa corbata roja que compré en el aeropuerto de San Louis con un montón de exclamaciones blancas; y comienzo a vestirme. Me quito las gafas informales, me pongo las gafas formales, que vienen a ser las mismas pero más parecidas a unas gafas normales.

-¿Qué tal estoy? -les pregunto a mis guardias.

-Bien, señor -dice Marc. Aunque tiene el pañuelo un poco torcido.


Cuando se aproxima dejando el rifle en el suelo y me lo pone bien, le doy un par de palmaditas en el hombro. Tengo que recordar mandarle una paga extra para que se vaya de viaje con su novia Lindsey a Roma tal y como quiere ella.

-¿Nos vamos?

Y conforme salgo y nos dejamos llevar por circuitos de gravedad estanca que transportan personal y mercancías por toda la base subterránea voy hablando con ellos extraoficialmente.
La familia de Eric está pasando por un pequeño apuro, hasta que hago una llamada para que la cambien de bloque de viviendas, del B al C10 de forma temporal.
Al llegar al ZenJet en la parte del ascensor a la superficie hago cuadrar a todo el escuadrón que me acompaña, doy otro sorbo a mi taza de café infinita, la dejo en manos de un eficiente asesor, doy esquinazo a mi agradable secretario, del cual sigo pensando que siente algo por mi, y camino por mi alfombra roja hacia el jet.

-Señor, ¿protocolo gobernador? -oigo decir a una voz metálica desde mi reloj.

-Si Machine, autoregulación. Como siempre…

-Que tenga un buen viaje.


------------------------------------------------------------------------------------

Pasan horas hasta que llegamos. Tiempo que aprovecho escribiendo fórmulas en mi pizarra, hablando con delegados de empresas interesados en un nuevo proyecto de mina antiblindados, compartiendo información con mi enlace en el pentagono sobre actividades terroristas en oriente medio, comiendome un bollo de canela con una irrisoria cantidad del ingrediente que le da su nombre… etc
   Conforme miro las nubes siento un vuelco en el estómago al volver a la ciudad de Cardiff, al pensar en mis enfrentamientos con Rick, en los interminables dos años que me dejó a regeneración lenta en un tanque, en que pese a toda nuestra enemistad siempre seguía siendo un caballero. Maldito hijo de puta, en este mundo mediocre el era el único a mi altura, y lo maté porque no me dejó elección.

-¿Champagne señor? -dice a mi oído una mujer.

-No, gracias -respondo automáticamente perdido en mis pensamientos.

-¿Le puedo ayudar en algo más? -añade con voz sensual desabrochandose un botón de la camisa.

-¿Eres nueva? ¿Cómo te llamas? ¿De que colonia eres?


Siento debilidad por las cosas hermosas según el canon humano, pero para nada ese hambre reproductiva tan propia del ser humano.
   Al tomar tierra la pobre chica llora en mi hombro, le he prometido que se estudiará su caso para una beca ZenPlus de estudios superiores, pero que con respecto a su novio no puedo hacer nada, el traslado a otra de mis bases se hizo cuando aún no habían formalizado la relación. Pese a todo, le dejo una tarjeta y un par de instrucciones para que se ponga en contacto en mi nombre con el regulador que lleva esos casos.

  Cuando tomo tierra, George, el mayordomo de Lord Rick me espera mientras la chica se despide con un gran beso en mi mejilla que me hace sentir incómodo.
  Aquí el día es gris, y uno de mis hombres se dispone a abrir un paraguas sobre mi y sobre George. Este area del aeropuerto se haya reservada con lo que reina la calma propia de un día típicamente británico, en el que solo se oye con claridad el sonido de la lluvia.

-George, me gustaría decir que es un placer volver a verte, pero sé que no es así.

-La etiqueta impide que salte a su cuello y se lo rompa, inestimable doctor. Pero esto son los deseos de mi mejor amigo, así que los cumpliré fielmente. -me responde con elegancia mientras señala un gran coche negro. He preparado todos los papeles necesarios para que asegure la pervivencia de las empresas del doctor, así como la administración de su fortuna a mi cargo y al cargo de Tanith.

Al mencionar ese nombre no puedo evitar sino sonreír. Será divertido encontrarme con ellos, aunque sea en estas circunstancias.

-Hay un amplio dispositivo alrededor de usted por parte de algunos de los mejores mercenarios que se pueden contratar, un movimiento en falso con los Abyss, y me encargaré de que su regeneración sea lenta -me comenta en voz baja mientras entramos a la parte de atras del inmenso coche de lujo, como intuyendo mis pensamientos. La mayoría sirvieron conmigo en los Balcanes y en operaciones especiales, no se la juegue Doctor, tiene fama de ser inteligente.

No puedo evitar reírme, Lord Rick siempre decía que George era su guardián. Sorprendentemente no estuvo cuando le dispare una bala que acabó fácilmente con su vida.
El camino a la iglesia es silencioso, y lo único que hago es leer papeles a velocidad de vértigo para firmarlos con desgana. Ni una sola clausula maliciosa, ni un doble sentido, todo recto y sin dobleces, nada de vacíos legales… Maldito seas Richard, aburrido y correcto hasta el final.
  Cuando me bajo del coche a una manzana cojo a George del hombro mientras hago una seña a un tejado.  

-Creo que tus hombres están fuera del escenario, George. Por respeto no están muertos de momento -le digo entre susurros mientras contemplo divertido su rostro. Entraré con la gente corriente, daré mis condolencias y me iré… ¿de acuerdo?

 Doy las órdenes precisas de que todo el escuadrón se retire y trace por si acaso un plan de huida. Me mezclo con la gente mientras dejo a un George preocupado yendo directamente hacia la iglesia mientras yo camino bajo la lluvia, mientras bata blanca se moja, mientras yo sonrío en pleno mundo humano.
 Al entrar en la iglesia la veo repleta de gente, todos tristes, todos llorosos. La foto de Rick se encuentra encima de su ataud, trás una corona de flores, sonriendo en la foto que el Times americano  le había hecho para la portada del 80 y tantos…
  La iglesia tiene un toque clásico, es bonita, bien construida. El sacerdote elogia a mi enemigo por una vida llena de vidas salvadas, de obras benéficas, de actos santificados, etc. La chica que sube al estrado es infinitamente más interesante… La última invocadora.
  “Chicos, cancelad el plan. Volveré solo al aeropuerto. Iniciad el plan B, dejad los paquetes bajo la iglesia, teneis veinte minutos”
  En diez largos y aburridos minutos leen acerca de un tipo que hizo milagros igual que Rick, que murio por toda la humanidad, y que un ser como yo era su padre… La verdad es que nunca me han interesado estas patrañas, pero parece un culebron digno de ser leido.
 “Listo señor” me dice un chico joven mientras me pasa un mechero con un activador.
  Termina la misa. Cuando me acerco a despedirme de él miro a Tanith y saboreo lentamente su reacción. Puedo sentir su sudor frío cuando me mira, el temblor de sus manos cuando se las lleva a la boca, el terror en sus ojos… me ha reconocido. Se acerca a donde se encuentran Tom, Leo y Planaria, el cual no tiene conocimiento de todo lo que me debe.
Rápidamente le hago un gesto con el dedo indice hacia mi boca. El símbolo universal humano para el silencio.
   Me pongo a la cola para acercarme  a darles el pésame. George lleva un revolver en la espalda por si les hago algo, pero yo tan solo pongo expresión solemne mientras sonrío a Tanith y muevo el mechero con el botón rojo de forma descuidada.
   Aprieto la mano de Tom:

-Le acompaño en el sentimiento

-Gracias -me responde de forma automática.


-Le acompaño en el sentimiento

-Gracias… ¿nos conocemos? -me responde Leo.


Me sorprende su perspicacia, y su mirada inquisitiva. Posiblemente tenga el alma de un científico, cosa que me gusta mucho.

-No mucho, solo soy un amigo del finado -digo compungido.

Planaria me alza la mano, esperando el pésame, y obviamente se la doy, con algo de Zenium en ella. Cuando mi fuente de energía roza su palma noto como va absorbiendo algo de electricidad, noto como su corazón se acelera y como por un momento abre los ojos sin comprender nada hasta que se apoya sobre una rodilla. Cuando le ayudo a levantarle antes de dejarlo en las manos de Leo no puedo evitar decirle en voz baja:

-¿No crees que Tanith está algo pálida después de reconocerme mi pequeño experimento?

Cuando llego a Tanith mi sonrisa se hace enorme, no me quedo en el típico abrazo, me acerco a su oído y le susurro:

-Hola pequeña. Tengo 200 kilos de explosivos bajo la iglesia, ven sola a la salida o toda la gente que llora a Rick tendrá que ser llorada…

Abre los ojos y asiente comprendiendolo todo. Cuando me doy la vuelta meto la mano en los bolsillos de George, saco su enorme pistola amenazando con pulsar el boton rojo para después dejarla caer en una pila de agua bendita mientras me rio disimuladamente.
   Cuando salgo me siento en un pequeño café que hay afuera y me pido un idem hasta que salga Tanith. El cielo sigue lluvioso, pero de repente se ha vuelto más divertido. Los coches pasan ajenos a todos, la gente todavía tardará en salir en torno a veinte minutos más. Silbo la canción de esta mañana, y cuando la chica se sienta frente a mi, ceñuda, no puedo evitar seguir con un leve “just want to have fuuuun”.

-Perfecto, ahora podemos hablar -le digo mientras aún saboreo su miedo y un bollo. (que conste, más bollo que miedo).
   







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Tanith Blackwood
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MensajeTema: Re: print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights]   print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights] Icon_minitime5th Junio 2014, 20:13

Los días que precedieron a la pérdida de Lord Rick fueron una auténtica locura. Sus planes se habían extendido más allá de su vida, llenando archivadores y carpetas en las que el único que sabía navegar sin naufragar era George. Cuentas bancarias, bienes, herencias, propiedades, usufructos, instrucciones… La lista es demasiado larga para nombrarlo todo, aunque su última voluntad estaba bien clara. En varios puntos. Demasiados.

Entre ellas, aquella eucaristía en su honor. Lord Rick fue meticuloso hasta el final, aportando incluso una lista de quién debía acudir y quién no. La lista de nombres era infinita, así que le deje esa parte a George, que para nada le molestó. Aquel mazazo fue más duro que cualquier herida de guerra durante mis años de servicio y durante esos días tenía la cabeza en otra parte. Los contactos con el resto de los Abyss se limitaban a cuando pasaban por delante del despacho, donde nos pasabamos trabajando George y yo día y noche.

Sin más escudo que un vestido negro y mis inseparables gafas de sol, me planté en la Iglesia. Me crucé con algunas caras de la resistencia que me reconocieron y otras que no. Había cierta tensión entre nosotros y entre ellos; nadie quería despertar el fantasma de la Organización, por muy lejos que hubiese quedado su desarme. Lord Rick había sido una pieza decisiva, pero había sido algo más. Nadie se había echado atrás ante la invitación y todos, compungidos, le dedicaron sus oraciones, sus silencios y sus llantos. Escuché a alguien de la primera fila alabar mi entereza.

No tenía ni idea. No estaba recuperada, no estaba más tranquila. Simplemente estaba rodeada de una pátina de irrealidad que me impedía creer que lo ocurrido hubiera ocurrido realmente. Había perdido la noción del tiempo, apenas había comido en los últimos días…

Hubo solo una cosa, solo una, que me despertó y me trajo de vuelta al mundo real. Pero el elemento que lo hizo desapareció en la multitud como un fantasma. Un fantasma que en menos de una milésima de segundo taladró mi mente con recuerdos retraídos. No podía ser, ÉL no podía estar allí. Acudí rápidamente al resto de los Abyss e hicimos un pequeño corrillo del que nadie se extrañó:

- Chicos, hay alguien aquí que no debería estar. Tened los ojos…

Oteé con la mirada entre todos aquellos rostros afectados hasta toparme con él otra vez. Era como si estuviera viendo la televisión y al tipo en cuestión le diera por ponerse en medio cuando empezaba el programa. Quería que le viera. Me hizo un gesto. Quería que guardase silencio.

- ...bien abiertos.

Siguen las costumbres y la marabunta se pone en fila para darnos el pésame. De todos es sabido que éramos sus últimos pupilos. Incluso para él. ¿Qué estaba haciendo allí? Lord Rick no le habría invitado nunca, jamás de los jamases. Era imposible que… Dios, y encima me sonríe mientras juega con un mechero, como si la cosa no fuera con él. Por fin llega hasta nosotros y nos da el pésame uno por uno. Miro a Leo de reojo cuando se acerca a él. Por un momento parece reconocerle, pero no pasa a ser más que una ilusión. Las palabras que le dedica a Planaria me hacen temblar, más aún cuando se derrumba. Las alarmas de Leo se despiertan, y aguardo a que la de todos los invitados también lo hagan. Pero lo único que ven los demás es a un puñado de chicos destrozados por la muerte de su mentor. Nada más. Quiero destruirle ahí mismo, invocar a Lucifer si es necesario o ahorcarle con mis propias manos. Sin embargo, la mirada de la foto de Lord Rick sobre el ataúd lo desaprueba. Él no está en esa caja. No lo dejaríamos tan vulnerable. Apreté los puños, sofocando la ira que empezaba a correr por mis venas. Entonces, me llegó el turno.

Me rodea con los brazos, esos brazos que he visto llenos de sangre hasta los codos. Sangre que no era suya, sangre que había provocado él. Sin separarse, su desagradable voz se vuelca en mi oído con un susurro cargado de intención:

-Hola pequeña. Tengo 200 kilos de explosivos bajo la iglesia, ven sola a la salida o toda la gente que llora a Rick tendrá que ser llorada…

Le veo salir con las manos metidas en los bolsillos. Planaria me pide explicaciones con la mirada, pero no puedo dárselas. La amenaza es real. Si viene de él, es muy real. Musité uns disculpas al grupo sin que me saliera la voz y salí de la Iglesia. De camino a la salida vi la pistola sumergida en la pila de agua bendita. George me observaba y le hice un gesto para que se quedase donde estaba. Tenía que ir sola. No podía arriesgarme a que, siendo una trampa como era, cayéramos todos.

Me esperaba en un café al otro lado de la carretera. Hasta cantaba. Su falta de respeto era nimia en comparación a las barbaridades que había llegado a hacer. Tomé asiento frente a él. Nadie nos prestaba atención.

- Perfecto, ahora podemos hablar

- No sé qué es lo que quieres, Zenn, ni qué haces aquí. Pero amenazarnos no ha sido buena idea -las gafas de sol eran mi único escudo. Para todo lo demás, solo podía quedarme lo más quieta posible, sin mostrarle las manos, temblar o expresar cualquier cosa en mi rostro.

-Obvio, hablar -tras un sorbo de café, pude ver la sonrisa de dientes metálicos que daba escalofríos -. Eres igualita a tu madre, mismo pelo, mismos ojos, mismas voces que susurran a todas horas -¡y el cabrón va y se ríe!

Arrastré la silla en un ademán de levantarme, indignada. Pero en el justo momento en el que alcé la vista, le vi juguetear con ese botón rojo. Es más, para afianzar aún más la situación en la que me encontraba, se metió la mano en el interior de la bata y volvió a sacarla formando una pistola con los dedos con la que apuntó a una señora que empujaba el cochecito de su bebé.

- Pew. Siéntate

Y así lo hice.  Demasiadas vidas en juego.

- Verás, esto es un saludo. Después sé exactamente lo que va a pasar. Me enfrentaré a vosotros dos veces, una en Alemania y la otra en Suiza, en las dos venceré aunque no lo creais. La tercer será en España, momento en el que me atrapareis, pero en un giro de los acontecimientos saldré impune y vosotros quedareis como necios. Finalmente en un par de pasos más, gracias a la traición de Planaria y a tu baja por culpa de tu última adquisición seré el amo de Europa durante un tiempo, hasta que obtengais refuerzos. Jaque en seis movimientos -no se corta a la hora de mostrar su arrogancia -. ¿Te pido algo? Estás en los huesos. ¿Un bollo de canela? ¿Un trozo de tarta de chocolate?

Era desconcertante ver como el que en un momento te amenaza de muerte y al siguiente, te invita a desayunar.

- Pensaba que la adivinación escapaba al rigor científico…

Zen arqueó una ceja. Dije algo que le pareció divertido. Se inclinó sobre la mesa para susurrarme, mirando a un lado y a otro para comprobar que nadie más nos escuchaba:

- ¿No crees que para ser la nueva líder de los Abyss Knights eres un poco tonta? ¿Desde cuándo planificar todo lo que va a pasar con semanas de antelación es adivinar?

Le seguí el juego. Quizás demasiado.

- Porque nada de eso va a ocurrir. Estás jugando con fuego, Zen. No habrá más de un encuentro, y por supuesto, no escaparás.

 - Bien, hagamos una apuesta: yo digo que todo eso ocurrirá. Tu dices que no. Comprobemos mi capacidad. En menos de un segundo, tu vas a tomar una dolorosisima decisión. Tus amigos y todos aquellos que lloran a Lord Rick, o esa niña del cochecito que sufrirá tu misma vida.

Con una velocidad que no me esperaba, Zen lanzó el detonador hacia arriba. Mi mirada fue detrás, levantándome y haciendo temblar la mesa cuando me lancé para recogerlo al vuelo. Pude detener su caída, pero no pude frenarle a él. Con total impunidad, esta vez sí, sacó una pistola:

-Pew. Bien hecho…

Me quedé inmóvil, con las gafas medio caídas, sujetando el detonador con ambas manos.

- Ahora, con tu permiso, me iré a preparar nuestro próximo encuentro. Yo de ti, no me movería. Es sensible a la presión… y al movimiento.

Y por no moverme, ni siquiera respiraba. Le vi marchar con total impunidad, silbando como si la cosa no fuera con él. Le vi ponerse unos guantes de cirujano, coger otra pistola, con un detalle que la distinguía de la que había sacado minutos antes para amenazarme: una cruz en la culata. La reconocería en cualquier parte: era el arma de George. Esta vez, si disparó. Enseguida, todos los viandantes se alarmaron, pero por encima de todo aquel caos se alzó su voz sin que tuviera que levantar la voz.

- Para que veas que voy en serio.

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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights]   print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights] Icon_minitime6th Junio 2014, 19:57

Al igual que una sobrecarga eléctrica en un apagón, la energía de mi cuerpo se "apagó" unos segundos, antes de poco a poco volver a activarse. El pulso volvió a su ritmo normal, la respiración tomó un matiz menos acelerado y entrecortado, mis pupilas se encogieron de nuevo y el ruido y sonidos de mi alrededor dejaron de escucharse lejanos y graves para volver a recorrer mis oídos y mi cerebro fue localizando cosas. Pitidos, niños correteando, el timbre de una bici… todo recobró su normalidad en menos de dos segundos, los cuales fueron para mí una eternidad.

-¿No crees que Tanith está algo pálida después de reconocerme mi pequeño experimento?

Ese tío me acababa de dar un trozo del metal misterioso. Estaba seguro, pero esta vez había sido muy distinta a las dos anteriores. La primera vez, con el pequeño fragmento que me dio Lord Rick, mi reacción fue parecida a la de ahora pero en una medida mucho menor. También era la primera vez que mi cuerpo volvía a entrar en contacto con ese elemento desde mi creación, diecisiete años atrás. La segunda vez fue hace un par de días, cuando sintetizamos el elemento en el CERN de Ginebra. El fragmento que obtuvimos no influyó sobre mí apenas, tan solo me hizo sentir algo más cargado. Pero lo que me había dado este extraño "hombre", por llamarlo de alguna manera, me había golpeado de lleno en el alma. Me ayudó a levantarme. ¿Experimento? ¿Acaso conocía mis poderes? A juzgar por su siguiente movimiento deduje que tal vez se tratase de algún viejo amigo del doctor, pues se llevó a Tanith a un lado a hablar. Ese tío no me dio buena espina. Intenté que que mi compañera me diese algún tipo de información preguntándole con la mirada, pero hizo un gesto dándome a entender que dejase el tema.

Poco a poco, fui recuperando mi poder, y sentí una sensación increíble. Era como si hubiese absorbido la electricidad de un edificio entero. Me sentía nuevo, renovado, activo… y extrañamente malvado. Sentía la necesidad de hacer estallar mis poderes sin límite, de arrasar todo aquello en una tormenta de relámpagos y rayos. Sacudí la cabeza y esa sensación desapareció poco a poco. La energía que tenía acumulada casi saltaba de mí. Era como haber dormido más de veinticuatro horas. Me sentía con la fuerza suficiente como para volar. Algo mareado, me volví a mis dos compañeros, con cara de preocupación.

- ¿Quién es el tío que se ha llevado a Tanith? ¿Es amigo del doctor?- Ninguno respondió. Tom se limitó a encogerse de hombros, y Leo negó lentamente con la cabeza. No tenían ni idea, igual que yo. El mareo se acentuó algo más y comenzaron a entrarme nauseas. No recordaba haber tenido nunca tanta energía acumulada dentro de mí. Mi cuerpo tenía que acostumbrarse. Me sucedió algo parecido la primera vez que entré en contacto con el elemento gracias al fragmento de Lord Rick.- No le quitéis el ojo de encima, no me gusta ni un pelo… Voy un momento al baño. Vengo en seguida.

Me dirigí a los salones parroquiales para darme algo de agua en la cara, eso remitiría un poco el ligero mareo que tenía. Pasé por delante del altar y me santigüé. Creo que era el único creyente de los que estábamos allí, así que hice una plegaria a Dios para que nos protegiese, especialmente a Tanith, y que nos diese fuerzas para mantenernos juntos y fuertes, ahora más que nunca. Saludé al párroco con un ligero gesto con la cabeza y atravesé la sacristía. El baño de sacerdotes estaba ocupado, de manera que me dirigí a los salones de más abajo. Encendí una luz que tras un par de parpadeos iluminó una escalera de mármol con una pequeña barandilla de hierro negro y madera. El eco de mis elegantes zapatos resonó, rompiendo el silencio que allí reinaba. Una puerta doble con cristales opacos esperaba en la base de las escaleras y entré en busca del servicio.

Allí, en medio de varias mesas redondas, había una gran cantidad de mochilas negras, todas ellas con una "Z" grabada sobre ellas. Debían ser al menos veinte.

- ¿Pero qué demonios…?- No podían ser las mochilas de un campamento, ya que todas eran iguales. ¿Una excursión al campo? ¿Alguna actividad de la parroquia? Ni de lejos. Aquello era más raro que un perro verde. ¿Qué significaba además la "Z"? ¿Era algún tipo de símbolo como la mítica "$" del dólar? Entonces una horrible sospecha asaltó mi mente. Bombas. Dios, si aquello eran bombas saldría por los aires no sólo la iglesia, sino las dos manzanas colindantes. Me concentré y miré las mochilas en busca de algún tipo de motor o batería eléctrica en ellas. Nada. En ninguna. Me acerqué con cuidado a una que estaba a tres metros escasos de mí. Ningún cable salía de ella, de manera que no podían ser bombas de detonación por palanca. No tenía muchas alternativas ni tiempo para pensar. Con una delicadeza extrema, abrí la cremallera. No recordaba haber tenido tanto cuidado desde que me escapaba por las noches de la mansión para ir a defender Ginebra. Unas enormes gotas de sudor empezaron a recorrerme la frente. Con un pequeño zumbido, la cremallera fue léntamente recorriendo su raíl hasta llegar al final. Abrí la mochila y encontré… ¿Corcho?

Con sumo cuidado, levanté la mochila para descubrir lo ligera que era. Allí dentro no podía haber ningún tipo de explosivo, al menos no lo suficientemente potente como para volar la iglesia. Vacié la mochila y el suelo se llenó del conocido "corchopan" con el que se empaquetan utensilios frágiles y evitar su rotura.

- ¿Qué cojones es esto?- Una a una, fui comprobando todas las mochilas, siempre con cuidado. Puede que hubiese encontrado una con corcho, pero no descartaba que hubiese alguna con regalo. Nada. Todas vacías. Ni un solo explosivo y todo el suelo de la sala cubierto de trozos de corcho blanco. Me quedé atónito. El mareo había desaparecido por completo. ¿Quién demonios llenaría una iglesia con mochilas rellenas de "corchopán"? De la última mochila, aún en mis manos, cayó un papel. Lo cogí y lo abrí. Únicamente había una palabra escrita.

¡BOOM!

Y bajo esta, otra vez esa maldita letra "Z". No entendía nada. Y de repente, como cuando encuentras la solución a un problema de matemáticas con el que llevas horas pelando, creí haber resuelto lo que significaba la incógnita "z". Salí como alma que lleva el diablo en dirección a la capilla.

- Por favor que llegue a tiempo, por favor que llegue a tiempo…-

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Leonardo D. Torn
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MensajeTema: Re: print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights]   print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights] Icon_minitime9th Junio 2014, 13:14

Una mañana fría había entrado con este día el cual el chico no quería vivir. Pero debía de hacerlo. Todo estaba en perfecto silencio, alguna que otra vez se rompía con un sollozo ajeno al grupo. De vez en cuando miraba de reojo las caras de sus compañeros, las cuales estaban descompuestas o intentaban no aparentar dolor camuflándose con gafas de sol. El chico no las necesitaba, pues su cara estaba llena de neutralidad, sin sentimiento alguno el que poder demostrar, pero eso no significaba que por dentro estuviera muriéndose de asco e ira por todo lo sucedido. El pensamiento adolescente de ‘’La vida es una mierda’’ podría ser lo que su cabeza intentara sacar de sus adentros, pero no lo permitiría fácilmente. Alguna que otra vez dirigía su mirada a la foto de Lord Rick que había enfundada en un marco, o repasaba con la mirada al cura que hablaba de todos los buenos actos del jefe. Solo quería irse, despertar de la pesadilla si es que lo era.

En el momento que miró sus pies, como si no hubiera nada más interesante  que poder contemplar, me sorprendió que una voz del grupo, anunciándonos algo que deberíamos saber.

- Chicos, hay alguien aquí que no debería estar. Tened los ojos…  - Indicó Tanith haciendo una breve pausa, dejándonos a todos perplejos. - ...bien abiertos.
De repente, se acercó un hombre y comenzó a dar el pésame, no se fijó mucho hasta que no llegó su turno, lo cual no hizo esperar demasiado.

- Le acompaño en el sentimiento. – Dijo mientras me daba el típico apretón de manos un hombre, de pelo largo y rubio y una cara lisa y perfecta. Algo no encajaba en él, y el cerebro del chico reaccionaba a su voz y a su rostro. Lo había visto antes, lo aseguraba. Era como una alarma de incendios inundando los tímpanos con aquel enfermizo ruído.

- Gracias… ¿Nos conocemos? – Se apresuró a contestar, mientras agarraba con un poco más de fuerza la mano de este haciendo un apretón de manos. Sabía que sí, y lo que más le molestaba es no saber muy bien por qué.

- No mucho, solo soy un amigo del finado. – Dijo afligido, pero notando algo de mentira en aquel tono. Se deshizo del apretón y siguió dando el pésame.
No paró de seguirlo con la mirada, había algo que no cuadraba y sabía que estaba en lo cierto, pues al llegar a Tanith y decirle algo en privado, su cara se congeló al instante, saliendo después de él de la iglesia sin decir nada a los que estábamos presentes. Frunció el ceño, quería salir de ahí y ver qué pasaba.

- ¿Quién es el tío que se ha llevado a Tanith? ¿Es amigo del doctor? – Dudó Planaria tras marcharse ambos. Sin quitar ojo de estos,  negué con la cabeza contestando. – No le quitéis el ojo de encima, no me gusta ni un pelo… Voy un momento al baño. Vengo enseguida.

Tras perderse Planaria por la catedral, sin decir nada salí de allí, siguiendo los pasos de estos hasta llegar a una pequeña cafetería que había al otro lado de la carretera. Al encontrar un buen sitio para esconderse y estar cerca de estos, lo hizo y se quedó sin respiración, observando la escena y pasando desapercibido por todos los que le rodeaba. Por mucho que mirara no escuchaba nada, solo podía ver lo que ocurría, algo normal. No tan normal.

De repente, veo algo volar hacia arriba y Paradox lo paraba en el aire, con suavidad y en pocos segundos un sonido de arma ensordeció a la gente comenzando a entrar en pánico. Me quedé absorto sin saber muy bien que hacer.  De repente, usó su poder de ilusión en masa, dejando a la gente boquiabierta y callada, apreté los ojos con fuerza intentando mantener aquel  espejismo para darle algo de tiempo a Tanith a reaccionar. No podía moverse ya que estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano el tener tantas personas metidas en la misma fantasía, le iba a explotar las sienes si aguantaba un minuto de más.

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Tom Schäfer
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MensajeTema: Re: print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights]   print "Hello World" [Marvel, Pre-omega, Abyss knights] Icon_minitime11th Junio 2014, 13:27

Ya había pasado un tiempo desde la muerte de Lord Rick, sin embargo para mí todo seguía estando igual que el día que todos llegamos de nuestras vacaciones o durante su entierro. Pilas, Tanith, hasta Leo, con todos me mantenía bastante más distante. Tenía miedo de que todo lo que teníamos, ahora que nuestro "líder" ya no estaba, acabase. Vuelta a mi vida de siempre y a ser un don nadie cualquiera en mi ciudad, viviendo con mis padres. No, eso no era lo que yo quería en este momento, yo le había cogido el gusto a ser un héroe o al menos a que mi nombre tuviera cierto reconocimiento. Mis pensamientos iban y venían durante la misa, hasta que la voz de Tanith me hizo volver forzosamente.

- Chicos, hay alguien aquí que no debería estar. Tened los ojos… -aquella pausa me estaba matando, más que nada porque me moría de ganas de preguntar quien era la persona indeseable que "no debía estar", por no hablar de los motivos del rechazo hacia su presencia.- ... Bien abiertos.

Aquello hizo que persona por persona que iba pasando por delante de mí para darme el pésame la analizara de arriba a abajo, en busca de algo "sospechoso" o al menos algo que a mí me llamara la atención. De primera mano no parecían ser personas que destacaran, en su mayoría señores trajeados con pinta de empresarios o gente importante. Sin embargo cuando crucé la mirada con uno de ellos y estrechó mi mano, no pude evitar mirarle con cierto recelo, la sonrisa que le había lanzado a Tanith no me había pasado desapercibida.

- Le acompaño en el sentimiento.

- Gracias. -mi respuesta fue escueta y carente de emoción, no me gustaba estar aquí haciendo el papel de que me importaban lo que esta gente me dijera, me podía apostar el cuello a que la mayoría solo estaban dándonos el pésame por compromiso.-

Continué estrechando manos sin levantar la mirada de aquel tipo, que según acababa de decirle a Leo, era amigo de Lord Rick. Si era su amigo, entonces por qué Tanith había dicho que tuviéramos los ojos bien abiertos, por qué ese tipo le había sonreído de aquella forma. Mil preguntas chocaban una y otra vez contra mi cabeza, aunque una vez terminamos de recibir el pésame Planaria se me adelantó.

- ¿Quién es el tío que se ha llevado a Tanith? ¿Es amigo del doctor? -me encogí de hombros sin saber que responder, la que parecía tener las respuestas era Tanith, la cual había salido de la catedral tras haber intercambiado un par de palabras con ese tipo.- No le quitéis el ojo de encima, no me gusta ni un pelo… Voy un momento al baño. Vengo enseguida.

Planaria se fue y quedé yo a solas con Leo mientras la catedral empezaba a vaciarse, así que con tal de no quedarme solo sin saber a donde ir, seguí los pasos de Leo hasta la cafetería que estaba en el otro lado de la carretera. Mientras que él entró y se sentó en una de las mesas para vigilar mejor al desconocido y a Tanith, yo me quedé fuera del local, haciendo tiempo con el móvil en la mano sin hacer nada en concreto. Sin embargo un ruido difícilmente confundible me hizo girar para mirar a través del escaparate de la cafetería, ¿había acabado de sonar un disparo? ¿Esa mujer había caído desplomada al suelo? Sin saber como reaccionar me quedé estupefacto mientras miraba a Tanith sujetando aquella cosa con las manos como si la vida le fuera en ello, a Leo manteniendo a raya a las masas y al desconocido saliendo por la puerta. Le seguí con la mirada sin decir absolutamente nada, únicamente quedándome bien con su cara, algo me decía que esta no iba ser la última vez que tuviéramos que vernos las caras.

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